EDITORIAL | Mantengamos en alto la bandera de los derechos humanos

A lo largo de estos seis últimos meses hemos insistido en la necesidad de ofrecer técnicas para el manejo del caos y superar el dolor, a los fines de minimizar de algún modo los estragos que en nuestra salud mental y emocional ha generado la grave crisis de derechos humanos que sufrimos en Venezuela y que es consecuencia de políticas gubernamentales erráticas que han colocado a los venezolanos en situación de emergencia humanitaria compleja y, peor aún, ante sus reclamaciones legítimas se producen violaciones a los derechos civiles y políticos por la arremetida de los cuerpos de seguridad del Estado ante las reclamaciones ciudadanas.

 

También hemos reconocido como el trabajo serio, responsable y permanente de las víctimas, junto a organizaciones de derechos humanos en Venezuela, ha impactado la consciencia internacional respecto a nuestra realidad actual; han sido muchos e importantes los logros, ciertamente hemos avanzado en la demostración clara de esta dura realidad que nos golpea, sin embargo, de repente nos toca soportar nuevas afrentas.

 

Y es que así, las víctimas del régimen venezolano y quienes luchamos por la promoción y protección de los derechos civiles en Venezuela interpretamos el ingreso de nuestro país al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, este jueves 17 de octubre, con representación de un gobierno que no ha escatimado en pisotear la dignidad del pueblo venezolano.

 

Sin embargo, como de resiliencia hablamos, de crecernos ante las adversidades y de que lejos de abatirnos nos crecemos en fuerzas y determinaciones, nos abrazamos con los familiares y víctimas de violaciones de derechos humanos, en este evento aciago para quienes nos hemos comprometido a la búsqueda de justicia y la restauración de las libertades democráticas.

 

Hoy, más que nunca, mantengamos en alto la bandera de los derechos humanos.

Octubre 2019