Boletín #30 – Derecho a la memoria para consolidar la justicia y promover garantías de no repetición

EDITORIAL

Nos llega abril y sus dolores, nos llega el recuerdo de 163 venezolanos asesinados en el contexto de manifestaciones en nuestro país en 2017, de miles de encarcelados y torturados, de cientos de miles que debieron cruzar la frontera para salvarse de la muerte y la prisión política. Nos recuerdan los días de abril que la impunidad de estos crímenes contra los derechos humanos golpea a las familias que destrozadas aspiran legítimamente que la verdad, la justicia y la reparación convertida en tributo y honra, alivien sus tristezas.

No es casual entonces que en estos días de abril, insistamos en generar memoria histórica para que la sociedad acompañe estos duelos, se solidarice con las víctimas y nos acompañen no solo en las reclamaciones de justicia sino además en la reconstrucción del tejido social, amparados en un recuerdo que pretende jamás volver a ser realidad.

Y, mientras recordamos a estos héroes de la libertad y procuramos justicia en cada caso, el curso de la pandemia causada por la COVID-19 asciende en nuestro país y vemos con tristeza pero sin asombro, el rebrote de protestas a lo largo y ancho del país ante el colapso de los servicios públicos como agua, gas, electricidad y abastecimiento de gasolina; son muchos los relatos de hambre y desesperación los que golpean duramente la cotidianidad venezolana y vemos – otra vez – como la respuesta ante estas reclamaciones son represión y más persecución, no cambia el patrón y las víctimas de la pandemia se entremezclan con nuevas víctimas de la represión despiadada.

Si bien somos conscientes de que nos encontramos ante una situación extraordinaria que requiere medidas contundentes para detener la expansión del virus, abogamos una vez más por el respeto a los derechos humanos y exhortamos a quienes adelantan estas medidas a que garanticen el acceso oportuno y eficiente a la salud, a la alimentación, a la seguridad social y al derecho a la información clara y confiable, deben ser políticas que garanticen la vida de los venezolanos, pero jamás excusa para arremeter contra la población.                                                 

Si bien es vital evitar la propagación de la enfermedad, no debemos perder de vista que nuestras condiciones para soportar la pandemia se contextualizan en medio de una emergencia humanitaria compleja y la situación de pobreza que alcanza a la gran mayoría del país, por tanto es urgente que se consideren acciones en lo económico y social que garanticen la subsistencia de la población más vulnerable, pues a las muertes causadas por el virus, diariamente se sumarán otras por desnutrición e inanición, tanto como de quienes no pueden trasladarse a centros de salud para recibir tratamiento a enfermedades crónicas renales, cáncer, entre otras graves.

Jamás la respuesta debe ser sumar nuevos episodios de violaciones a los derechos humanos, no se protege la vida y su dignidad con muerte y prisión y justo, respecto a los presos políticos del país, ratificamos su vulnerabilidad ante la arremetida del coronavirus, por lo que nuestra exigencia de que se dicten medidas humanitarias a su favor cada día reviste mayor urgencia.

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