Boletín #37 – Libertades civiles y políticas bajo asedio

Cada 10 de diciembre, la comunidad internacional celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos. La efeméride conmemora la fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el año 1948.

Estos derechos remiten a aquellas condiciones que le permiten a la persona su realización, en consecuencia, pertenecen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.


Así, un defensor de derechos humanos es una persona que trabaja, de manera pacífica, en favor de los derechos proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se defienden derechos humanos denunciando, documentando o informando, promoviendo campañas para la promoción y protección de estos derechos.

Es un defensor de derechos humanos un abogado que asiste una causa de presos políticos y su derecho a un juicio justo o una madre de exige verdad y justicia, un periodista que informa sobre casos de abusos o violaciones, un profesor o un trabajador que lucha por el respeto de sus derechos económicos, organizaciones que luchan contra la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos, etc. Y es así como en la Venezuela de ahora, son cientos y cientos de personas quienes siendo víctimas directas o indirectas de violaciones de derechos humanos, han asumido la responsabilidad de luchar incansablemente por la efectiva vigencia de tales derechos. Somos muchos quienes hemos entendido que cuando ocurre la violación a los derechos humanos, ocurre una afrenta contra la vida democrática y la convivencia sana de una sociedad.

Esto nos ha vuelto sin duda, una sociedad más consciente y responsable, solidaria y fortalecida en la lucha por la libertad y la justicia, por la paz y el bienestar social. Hoy, somos más quienes de forma responsable y determinada construimos memoria, trabajamos por la justicia y propiciamos garantías de nunca jamás tanto dolor.


En los próximos días abriremos un nuevo espacio para honrar la memoria de decenas de venezolanos y venezolanas que creyeron en la posibilidad de construir una mejor Venezuela y fueron vilmente asesinados en medio de la más abyecta represión que se tenga conocimiento. Es un compromiso por el país, por nuestro futuro democrático, por los derechos humanos. Hagamos memoria para que los crímenes de la represión sean juzgados y no se repitan. 

¡Recordar es una forma de hacer justicia!

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