Boletín # 41- Delegados regionales consolidan labor humanitaria de JEP en la Venezuela profunda

EDITORIAL

En marzo de 2020, apenas el anuncio de la emergencia sanitaria en nuestro país, en virtud de la llegada del Covid-19, JEP impulsó una petición pública que reunió más de 15 mil firmas, a través de la cuales se exigió la liberación de todos los presos políticos venezolanos, quienes se encuentran en precarias condiciones de reclusión, lo cual eleva a máximo nivel el riesgo al que están expuestos en medio de hacinamiento, desnutrición, agua potable, desasistencia médica…

Una situación exacerbada por la prohibición de visitas y las inmensas dificultades de sus familias de dotarlos de alimentos y medicinas, pues ellos -sus familiares- igualmente deben sortear la terrible crisis económica, los impactos de la emergencia humanitaria compleja, la falta de transporte público, entre tantos males que padecemos en nuestro país, como consecuencia del absoluto abandono del Estado de cumplir con sus obligaciones de procurar y proteger el goce de los derechos fundamentales de la población.

Un año después, justo este mes de marzo, vemos desbordada la situación de salud en Venezuela, centros de asistencia pública y privada sin la capacidad instalada de atender a los miles que hoy sufren la enfermedad, un paseo por las redes sociales de los venezolanos nos muestra solo desesperación ante la total desasistencia. Ruegos de auxilio  multiplicados y solo la solidaridad de algunos son los únicos recursos que estamos teniendo ante semejante situación.

Los presos políticos no escapan de tal realidad, sus familias enfermas o sin capacidad económica y de movilidad cada vez menos pueden dotarlos de lo necesario -mínimo necesario para la sobrevivencia- alimentos y agua.

Ante semejante tragedia vemos hasta ahora como única respuesta gubernamental unas «gotas milagrosas» para la población penitenciaria; eso, solo eso, sin ciencia, sin políticas públicas, sin planes de dotación de alimentos, medicinas y agua potable. Resulta casi una terrible metáfora de nuestra realidad: los venezolanos hoy solo vivimos de milagros.

Mientras todo esto pasa y los impactos de la emergencia humanitaria compleja, más la pandemia, acaban con miles de familias, se niega el ingreso de vacunas para la población más vulnerable.

Valdría la pregunta si se trata de solo indolencia, gerencia de intereses personales o un plan de aniquilamiento de la población.

Desde este espacio no podemos más que elevar la voz en tono de grito de auxilio que llegue a la comunidad internacional, es urgente la excarcelación de todos los presos políticos de nuestro país, es urgente el auxilio que concretice la obligación de proteger, es una población entera la que se está extinguiendo.

Por: Martha Tineo

Coordinadora General de Justicia, Encuentro y Perdón

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31/03/2021

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