CRÓNICA | ESOS MOVIMIENTOS EN EL TIEMPO QUE NECESITAN QUEDARSE

A tres años de la muerte de Fernando Albán

Con la señal de la cruz, una bendición y un termo de café caliente, comienzan siempre los encuentros con Fernando. De acuerdo con lo que permite el protocolo de la pandemia y a la luz de los domingos a mediodía, sus padres y sus hermanas hacen la misma ruta para llegar, orar y conversar con él, mientras arreglan su tumba. El viernes 1º de octubre, hubo una movilización adicional y especial. Era su cumpleaños.


Ya es el tercero que «celebran» desde el cementerio, y aún así, la locación y la ausencia física no impidieron que hubiese un globo de felicitación y una torta para picar.

 

Semana tras semana desde 2018, el ritual es el mismo. Se mantiene: tres ramos de flores y “la lápida bien pulidita” para enviarle después la foto a Meudy, su esposa, para que ella vea desde la inclusión que permiten las redes sociales, “que todo está bonito, impecable (…) Nos importa que ella pueda estar y ser parte”, cuenta Mariela, una de las hermanas de Fernando.


Mientras cortan la grama y limpian, no solo su parcela, sino la de otros que descansan a su alrededor, a Fernando le colocan dos plegarias: el padrenuestro en arameo y el rosario del Cristo de la Misericordia, su imagen preferida y de la cual era completamente devoto.

 

Su madre, la señora Amparo, se sienta en un banco cerca de la tumba para hacer los rezos al Cristo de los tres rayos. «Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y un mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh! fuente de vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros», proclama la oración que inicia la Coronilla. Dicen que un mensaje canalizado del propio Maestro, promete a quien invoque permanentemente esta plegaria que, «recibirá gran misericordia a la hora de la muerte».


Fe en una acción interior considerada por el cristianismo como un atributo divino, es lo que sostiene por los momentos a la familia de Fernando, cuando aún se desconocen la autopsia real y los detalles de su muerte. Misericordia, para que los corazones de sus padres, hermanas, hijos y esposa sigan latiendo serenamente mientras demandan la verdad; misericordia, para que las tormentas bajo el cráneo no alimenten el odio y porque perdón no es olvido; misericordia, que deje un espacio a la vida, como cuando Fernando padre esparce trozos de pan encima de la tumba para los halcones que sobrevuelan esos jardines; misericordia, para que desde otra dimensión, el ser de Fernando descanse en paz, a pesar de que no se cumpliera su última voluntad: ser cremado y que sus cenizas formaran parte del abono en la siembra de un árbol.

En simultáneo, y desde su exilio en Nueva York, Meudy acude religiosamente a la misa dominical del padre y compatriota venezolano, Alexis Bastidas, mientras se aferra a otro valor. “La resiliencia soy yo, ahora”, afirma contundentemente. Su padre falleció a finales de 2020 y su perro Draco, “el tercer hijo” de su unión con Fernando, murió hace cuatro meses. “He tenido que envolverme en una coraza de resistencia para llevar todas estas situaciones. Mis hijos cuentan conmigo”.


Nosotros éramos muy familiares

El final de la semana en casa de Fernando significaba mucho y en especial tres cosas: ir a la Iglesia, almorzar fuera y compartir. “Siempre estábamos los cuatro juntos (…) y desde 2014, cuando Fernando tuvo la idea junto a su equipo, la Olla Solidaria en la parroquia de la UCV empezó a formar parte de lo que hacía la familia un domingo al mes. Fue muy bonito ver cómo eso fue creciendo y creciendo”, recuerda Meudy

Caminatas en el Paseo Los Próceres y películas de acción también podían formar parte del disfrute del día. “Éramos un equipo porque él se involucraba en todas las áreas de la familia. No era un padre ausente, era un padre activo… Ahora, mis hijos y yo hemos tenido que aprender a llenar ese vacío que nos dejó”.


Jesús, en ti confío

Mariela, por su parte, transita por lo que define como nostalgia, cuando le toca ir al Cementerio del Este. Entre la tristeza, la pena y la melancolía, hace el recorrido en su mente, una y otra vez, cuando Fernando fue trasladado en una furgoneta de la morgue de Bello Monte. Solo les fueron mostradas una serie de imágenes del cuerpo para su identificación y eso ha sido todo hasta el sol de hoy.

 

“Jesús en ti confío”, es una jaculatoria del rosario que le concede una calma especial cada vez que la pronuncia, mientras termina de acomodar la tumba. El poder de la palabra y la repetición de un ritual que se ha convertido en terapia inesperada para los involucrados, los ayuda a sobrellevar un duelo inconmensurable y esa desesperación de no saber, que puede llevar hasta la locura.

 

La humildad que nace del sufrimiento propio lleva a Mariela a sentarse junto a su madre, para acompañarla un rato más y quedarse muy quietas y en silencio, a ver si llegan los halcones a comer… De pronto, uno de esos tantos domingos y cual señal milagrosa, tiene lugar un acto sagrado de misericordia: las aves llegan y Mariela las alcanza a grabar agradecida y conteniendo la emoción.

 

Aunque todavía no esté descansando en las raíces de un árbol, el amor de Fernando por su familia, por su país, y el amor de su familia por él, se concretan en una escena en la que impera la bondad. La parcela de Fernando se convierte por un momento en fuente de alimento. Encima de un dolor inevitable, transcurre un movimiento en el que se sostiene la vida.

Fernando Alberto Albán Salazar era activista social y concejal del Municipio Libertador por el partido Primero Justicia. El 8 de octubre de 2018, el político murió mientras se hallaba detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Plaza Venezuela, Caracas. Pocos días antes viajó hasta Nueva York, Estados Unidos, para visitar a su esposa Meudy Osío y a sus hijos. A su regreso, el 5 de octubre de 2018, fue detenido en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, por haber formado parte de una delegación opositora que había asistido a la Organización de las Naciones Unidas y responsabilizado de estar involucrado en el atentado con drones en Caracas (4-8-2018).

 

A las 3:35 pm del 8 de octubre, el fiscal general, Tarek William Saab, anunció por teléfono, durante una emisión de Venezolana de Televisión (VTV), que Fernando Albán se había suicidado. Dijo que Albán “estaba siendo investigado por el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro. El concejal pidió ir al baño y, estando allí, se lanzó al vacío desde el décimo piso”. La primera comparecencia del concejal ante el tribunal estaba prevista para ese día. 

 

En su informe de septiembre de 2020, la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela estableció que “sobre la base de la investigación realizada en el caso, la Misión tiene fuertes reservas acerca de la calificación de suicidio en relación con la muerte del señor Albán y tiene motivos razonables para creer que funcionarios públicos estuvieron involucrados en su muerte, lo que equivale a una privación arbitraria de la vida”.

 

El sábado 1º de mayo de 2021, Tarek William Saab, admitió que el concejal Fernando Albán fue asesinado en la sede del Sebin, en Caracas. “El Ministerio Público solicitó orden de aprehensión contra los dos funcionarios del Sebin que lo custodiaban por los delitos de homicidio culposo, quebrantamiento de normas de custodia, agavillamiento y favorecimiento de fuga de detenido”.

 

En el punto 102 del segundo informe de Misión de la ONU, publicado el pasado 16 de septiembre, el caso de Albán vuelve a tener mención especial: “En una conferencia de prensa celebrada el 1 de mayo de 2021, el Fiscal General ofreció información actualizada sobre los avances en lo que él denominó casos emblemáticos, tras recibir preguntas en el marco del Examen Preliminar en curso ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional. El Examen Preliminar se focaliza en el tratamiento de personas opositoras o percibidas como tales en los centros de detención, desde al menos abril de 2017. El Fiscal General se refirió específicamente a tres casos investigados por la Misión: Fernando Alberto Albán, Rafael Acosta Arévalo y Juan Pablo Pernalete. La Misión observa que en los tres casos, el alcance de las investigaciones que se han estado adelantando es limitado, por cuanto no están siendo objeto de investigación todos los delitos graves o bien tan solo partícipes de bajo rango enfrentan procesos penales”.

 

El cuerpo de Fernando Albán no puede inhumarse y cremarse hasta que la investigación penal a la que es sometido se procese justamente y se declare resuelto.



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