¿Quiénes somos?

Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) se erige como una organización no gubernamental de vanguardia, constituida formalmente en Caracas, Venezuela, en el año 2017. Su génesis hunde sus raíces en la más profunda convicción ética y en la transformación del dolor personal en un motor inquebrantable de lucha por la justicia y la dignidad humana. Fue fundada por Rosa Orozco —en memoria de su hija Geraldin Moreno, quien fuera víctima fatal de la represión estatal durante las protestas ciudadanas de 2014— y por la reconocida abogada especialista en derechos humanos Martha Tineo. Ambas fundadoras ejercen hoy la co-dirección de la organización, imprimiendo un liderazgo basado en la autoridad moral, la cercanía incondicional con las víctimas y el rigor técnico en la documentación de casos.

A lo largo de su trayectoria ininterrumpida, próxima a completar su primera década de labor, JEP ha transitado un proceso de maduración orgánica y metodológica excepcional. En un entorno caracterizado por una prolongada crisis estructural, opacidad institucional y el cierre sistemático del espacio cívico en Venezuela, la organización ha sabido evolucionar desde una respuesta inicial de acompañamiento urgente hasta consolidarse como un referente técnico de credibilidad incuestionable ante los sistemas de protección internacional, tribunales extraterritoriales y misiones diplomáticas globales.

La identidad institucional de JEP refleja la sobriedad, la firmeza y la resiliencia que exigen los estándares profesionales de la defensa de derechos humanos, proyectándose bajo el simbolismo corporativo del color azul, que evoca la serenidad, la confianza y la contención emocional que la organización ofrece a quienes enfrentan los embates del terror de Estado. Lejos de concebirse únicamente como una instancia de denuncia reactiva, JEP ha desarrollado un modelo de intervención integral que articula de manera armónica la exigibilidad jurídica con la recuperación psicosocial.

Al comprender las graves secuelas derivadas de la persecución, el hostigamiento y la prisión política, la organización integra de forma nativa espacios de ayuda psicológica grupal y herramientas especializadas de contención emocional para las víctimas y sus familias, honrando sus principios fundacionales y sentando las bases éticas para la reconstrucción de una sociedad democrática basada en la verdad, la justicia y la reconciliación.

Evolución y significado fundacional

A lo largo de sus diez años de labor, Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) ha transitado un proceso de maduración orgánica y metodológica que refleja con precisión la complejidad del entorno venezolano. Lo que inició como una respuesta urgente ante la impunidad y la violación sistemática de derechos fundamentales ha evolucionado hacia un modelo de gestión integral de alta especialización técnica.

Este profundo compromiso institucional se halla intrínsecamente encapsulado en el propio nombre de la organización, cuyos tres pilares fundamentales definen su razón de ser y su mística de trabajo:

Justicia: Porque estamos convencidos de que la impunidad constituye el daño más profundo a la estructura social y que sobre ella no existe posibilidad alguna de construir una paz genuina y duradera.

Encuentro: Porque el entendimiento mutuo y el acercamiento con el otro nos permiten ver nuestras semejanzas mucho más allá de nuestras diferencias, restituyendo el tejido social fragmentado.

Perdón: Porque se comprende como un proceso íntimo y ético cuya titularidad reside exclusivamente en el afectado, permitiendo alcanzar la paz interior y con uno mismo; tenemos la certeza absoluta de que no son el odio ni la venganza los motores que permitirán la reconstrucción de un país de oportunidades para todos.

De este modo, JEP promueve la justicia y el encuentro de la sociedad venezolana a través del perdón como medio de reconciliación y pacificación nacional, el cual no debe ser entendido en modo alguno como impunidad. La organización enfatiza que el Estado no abarca dentro de sus funciones la competencia moral para decretar el perdón en nombre de terceros o para equiparar el acto privado de perdonar con la extinción de la responsabilidad jurídica por crímenes de lesa humanidad.

En todo momento, la organización busca y buscará justicia para todas aquellas personas —sin distinción política o cualquier otro tipo de discriminación— que hayan sido víctimas de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en Venezuela y, de manera específica, de las víctimas de la represión y la persecución política.

Esta convicción define su Visión institucional: la búsqueda irrenunciable de la justicia, el respeto irrestricto de los derechos humanos y la obtención del perdón entre los venezolanos como valores fundamentales para la vida.

El Doble Enfoque: Jurídico y Psicosocial

Un aspecto metodológico que distingue de manera singular a Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) en el ecosistema regional e internacional de organizaciones de la sociedad civil es la aplicación rigurosa de un doble enfoque interconectado. Lejos de escindir la defensa legal de la salud mental y emocional de las víctimas, JEP comprende que la violencia estatal, así como la represión y la persecución sistemática impactan de manera multidimensional la vida de las personas, por lo que la exigencia de justicia y la sanación psicosocial constituyen dos caras de una misma moneda indispensable para la restitución de la dignidad humana.

A. Enfoque Jurídico y de Exigibilidad

Este componente se cimenta en la documentación exhaustiva, científica y metódica de los patrones sistemáticos de actuación de los cuerpos de seguridad del Estado —frecuentemente operando en complicidad con colectivos armados progubernamentales y estructuras de control parapolicial—. La labor jurídica de JEP comprende:

– Asesoría Legal Especializada: Provisión de acompañamiento jurídico directo y riguroso a las víctimas directas y a sus familiares ante graves violaciones a los derechos humanos, abarcando casos de detenciones por motivos políticos, torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

– Litigio Estratégico y Canalización Internacional: Sistematización y traducción técnica de los expedientes individuales y colectivos para su remisión formal hacia los sistemas internacionales de protección, órganos de tratados, tribunales extraterritoriales y mecanismos de justicia universal, garantizando que la falta de garantías en el ámbito interno encuentre una respuesta firme en la jurisdicción internacional.

B. Enfoque Psicosocial y de Recuperación del Tejido Social

Reconociendo que la persecución política y el encarcelamiento arbitrario generan un daño devastador y de carácter sistémico no solo en el individuo sino en su núcleo familiar y comunitario, JEP integra de forma nativa e indisoluble la atención psicosocial. Las consecuencias del terror de Estado trascienden la privación física de la libertad, erosionando la confianza social, fracturando los vínculos familiares y desestabilizando los proyectos de vida.

Para contrarrestar esta realidad, la organización ejecuta sistemáticamente sesiones de ayuda psicológica grupal, concebidas como espacios seguros de escucha, validación y acompañamiento mutuo entre quienes comparten vivencias de agravio similar. A través de estas dinámicas, JEP ha desarrollado y consolidado herramientas especializadas de contención emocional y resiliencia, diseñadas específicamente para hacer frente a las profundas secuelas derivadas de la persecución y la prisión política. Estas intervenciones no buscan una asistencia meramente paliativa, sino fomentar la restauración del tejido social fragmentado y promover el empoderamiento afectivo de las víctimas, transformando el impacto traumático del miedo en capacidades de agencia colectiva y resistencia civil.

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