La contención psicológica, clave para sostener la lucha de las víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela
Caracas, 7 de octubre de 2026.- El acompañamiento psicológico y social a las víctimas de violaciones de derechos humanos y a sus familias se ha consolidado como una herramienta de resistencia cívica frente al desgaste que imponen las detenciones por motivos políticos y los dilatados procesos judiciales en Venezuela, según los hallazgos de un estudio elaborado por nuestra organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP).
El informe, titulado Informe de Acompañamiento Psicojurídico a Víctimas de Violación de Derechos Humanos y elaborado bajo la dirección clínica del psicólogo César A. Sciarra B., sistematiza la atención brindada entre el 17 y el 27 de julio a 49 personas en Caracas, Barquisimeto y Valencia. Entre los asistidos se encuentran personas que estuvieron privadas de libertad por razones políticas, víctimas directas de abusos institucionales y sus núcleos familiares.
De acuerdo con el documento, la violencia de Estado y la persecución política buscan habitualmente aislar a los afectados en una situación de «vulnerabilidad única», paralizando su capacidad de denuncia mediante el miedo y la incertidumbre. Sin embargo, la intervención mediante talleres y sesiones grupales vivenciales permitió validar la memoria histórica de las víctimas y transformar el sufrimiento individual en una demanda colectiva de justicia y reparación.
El estudio advierte que los laberintos burocráticos y los retardos procesales del sistema judicial actúan como un mecanismo de desgaste psicológico continuo. Ante esta realidad, el informe demuestra que el aprendizaje de técnicas de autocuidado, la regulación emocional y la contención psicosocial reducen la hipervigilancia y el estrés postraumático de los familiares, dotándolos de la fortaleza necesaria para sostener la exigencia de libertad y justicia a largo plazo sin deteriorar su salud mental.
Asimismo, las dinámicas grupales implementadas permitieron reconstruir el tejido comunitario, fracturado por el miedo y la sospecha, al tiempo que redujeron las tensiones intrafamiliares derivadas del trauma no resuelto. Este abordaje facilitó además la formación de liderazgos juveniles resilientes orientados a la defensa de los derechos humanos y a la reconciliación.
JEP concluye que la contención psicosocial no representa un insumo asistencial secundario, sino la columna vertebral del acompañamiento legal a las víctimas. A su vez, subraya que la sanación definitiva requiere de un marco de Justicia Transicional que garantice el esclarecimiento de la verdad, la reparación integral y garantías de no repetición que eviten la transmisión intergeneracional del trauma.
El informe completo, que detalla la metodología aplicada, las dinámicas vivenciales y los testimonios recabados durante las jornadas de atención, se encuentra disponible para su lectura y descarga.


