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Sala 2014-2015

La ola de protestas registrada a partir del 12 de febrero comenzó con la exigencia del derecho a la seguridad ciudadana y rechazo a los altos índices de criminalidad y violencia en las universidades. En las semanas siguientes las demandas fueron ampliándose a otros derechos como alimentación, participación política, derecho a la vida, a la libertad e integridad  personal y a libertad de expresión. Destacamos que los participantes de estas manifestaciones reflejaron una postura o planteamiento común y articulador en sus acciones: rechazo al presidente Nicolás Maduro, a su equipo de gobierno y a las prácticas represivas implementadas durante estos meses.
La modalidad de protesta más empleada en este período fue el cierre de calles y vías, seguido por concentraciones, marchas y cacerolazos, destacando una gran cantidad de personas en las acciones de calle. También se registraron numerosas protestas creativas y un uso permanente de las redes sociales electrónicas para difundir y promover las protestas y también el uso de estas redes para reportar y difundir el desarrollo de las mismas.
El régimen venezolano respondió a las movilizaciones pacíficas con un discurso de descalificación, prácticas sistemáticas de represión, militarización de algunas ciudades y criminalización de la protesta. Esta situación promovió una escalada del conflicto con resultados lamentables en todo el país.

La violencia y represión hacia manifestantes alcanzó cifras inéditas en la historia venezolana, 43 muertos y más de 800 heridos, solo comparable con los sucesos del Caracazo de 1989.